Tu negocio P2P
no duerme.
Tú sí.
NonCustodial vigila el libro de Binance P2P, mueve tus anuncios al sitio que les toca, te pone todas las órdenes y sus chats en una sola bandeja y paga por tu banco desde tu propio equipo. Tú decides cuánto suelta el freno.
Se entra por invitación. ¿Ya tienes un código de alta?
- 01Orden recibida
- 02En cola · una a la vez
- 03Operando el BDV
- 04Cotejando con la orden
- 05Comprobante enviado
Tres trabajos que hoy haces tú,
mirando la pantalla.
Un negocio P2P se pierde por tres sitios: el precio que se quedó atrás, el chat que nadie contestó y el pago que salió tarde. NonCustodial se ocupa de los tres a la vez, en la misma vuelta.
Tus anuncios se mueven solos
Vigila el libro y repone tu precio respecto al primer rival de verdad — no contra el anuncio fantasma de 3 USDT que está ahí para estorbar. Sube cuando hay que subir y baja cuando quedarse arriba sale caro, dentro del techo y el suelo que tú pones. Si el que iba delante se retira, no te quedas pagando de más por inercia.
Vas primero. Un céntimo por debajo del siguiente, ni uno más.
Todas las órdenes y sus chats, en una bandeja
Cada orden con su conversación al lado: lo que pidió el comprador, lo que falta y lo que ya se mandó. Sin saltar entre pestañas ni buscar cuál de los quince chats abiertos era el que corría prisa. Cuando el pago se cierra, el comprobante entra en el chat solo.
El banco, sin tu teléfono en la mano
El agente maneja la app del Banco de Venezuela en un Android tuyo: escribe el destinatario, escribe el monto, coteja lo escrito contra la orden y confirma. Tú no tocas el teléfono y nosotros tampoco — corre en tu equipo, no en la nube.
De una orden a un comprobante, en cinco pasos.
Es el mismo camino que recorres tú a mano, escrito para que lo recorra una máquina. Con una diferencia: la máquina lo vuelve a comprobar todo justo antes de pulsar, y no se cansa a las tres de la mañana.
Llega una orden P2P
Un comprador completa una orden en Binance P2P. Llega con su destinatario, el monto en bolívares y los USDT que hay que liberar.
NonCustodial la encola y la despacha
La orden viaja de la nube a tu equipo. Esperan en una cola ordenada: una a la vez por cuenta bancaria, para que dos pagos nunca se pisen.
El agente opera el banco en el teléfono
La aplicación de escritorio maneja la app del banco en un Android tuyo conectado: destinatario, monto, confirmar. Nada de esto pasa por nuestros servidores.
Valida antes de pagar
Antes de cada envío irreversible cruza destinatario y monto contra la orden. Si algo no coincide, bloquea el pago y te lo deja en la bandeja.
Paga, captura el comprobante y libera
Confirma el pago, captura el comprobante, lo manda al chat y marca la orden como pagada. Entra la siguiente. Bucle cerrado.
Y si algo no cuadra, no paga. Un destinatario que no coincide, un monto que no cuadra, una pantalla que no es la que debería ser: el agente se detiene, te lo deja en la bandeja con el motivo y sigue con la siguiente orden. Pararse es barato; una transferencia mal hecha no se deshace.
Se llama NonCustodial porque
no custodiamos nada tuyo.
El sistema está partido en dos a propósito, y la frontera es la decisión de diseño más importante que tiene: en la nube vive lo que hay que coordinar; en tu equipo, todo lo que puede mover dinero.
Vive en la nube
- Tus órdenes y tus chats de Binance
- Tus anuncios, tus precios y tus reglas
- El histórico y la auditoría
- La clave API de Binance, cifrada y sin permiso de retiro
No sale de tu equipo
- La clave de tu banco
- La sesión abierta del banco
- El Android donde vive la app
- Pulsar «Aceptar» en un pago
Tu clave del banco no sale de tu PC
Se guarda cifrada con el propio Windows, en el equipo donde la escribiste. No viaja a ningún servidor, no está en ninguna copia de seguridad nuestra y no aparece en ningún registro.
Tus USDT no pasan por nosotros
Se liberan desde tu cuenta de Binance a tu comprador. Nunca tenemos la custodia, así que no hay nada nuestro que se pueda congelar, perder o retener.
Si nuestro servidor se cae, no se paga nada
El agente solo actúa con una instrucción completa y verificada. Un fallo en la nube deja los pagos parados, que es el resultado correcto — nunca una transferencia que nadie pidió.
El freno de mano es tuyo, y hacen falta dos llaves
Empiezas supervisado: la máquina hace todo el camino y tú tecleas la clave. Cuando confíes, subes a semiautomático y después a automático. Soltar el freno del todo exige tocar el equipo físicamente además del panel: una sesión robada no puede hacerlo.
Todo queda escrito
Cada decisión, cada pago y cada parada quedan con su hora y su motivo. Cuando algo se tuerce, la pregunta «¿qué pasó?» tiene respuesta sin tener que reconstruirla de memoria.
Estás operando el mismo día.
No hay que instalar Node, ni Python, ni pelearse con una consola. Un ejecutable, un emulador y el panel.
Instalas
Un instalador de Windows en el equipo desde el que pagas. Te pregunta cuatro cosas, deja el agente arrancando solo con la sesión y trae su desinstalador. Nada más que hacer.
Conectas
Abres tu emulador de Android con la app del banco. El panel detecta el equipo y la cuenta solo — no hay que copiar ninguna dirección ni abrir ningún puerto.
Sueltas el freno cuando quieras
Miras unos cuantos pagos supervisados con la clave en tus manos. Cuando veas tres o cuatro seguidos sin sorpresas, subes la automatización un escalón. La prisa la pones tú.
Preguntas
¿Tengo que darles la clave de mi banco?
No, y no podríamos guardarla aunque quisiéramos: no hay ningún sitio en el servidor donde meterla. La escribes una vez en tu propio equipo, se cifra con el Windows de esa máquina y se queda ahí. Si prefieres no guardarla ni siquiera ahí, el modo supervisado te la pide en cada pago.
¿Y la clave de Binance?
Esa sí, porque sin ella no hay forma de ver tus órdenes ni mover tus anuncios. Va con los permisos mínimos que hacen falta —nunca con retiros— y se guarda cifrada. Es la única credencial que vive en la nube, y no sirve para sacar fondos.
¿Qué pasa si el banco falla a mitad de un pago?
El agente distingue entre «el banco dijo que no» y «no llegué a pulsar». Lo primero vuelve a la cola; lo segundo también, pero contado aparte. Si después de varios intentos sigue sin salir, la orden va a tu bandeja con el motivo del último intento en vez de morir en silencio. Un pago nunca se manda dos veces: cada instrucción lleva una huella que lo impide.
¿Funciona con otro banco que no sea el Banco de Venezuela?
Hoy el carril de pago automático es del BDV. El resto —anuncios, órdenes, chats, precios, cuentas— funciona igual con cualquier banco; lo que cambia es que el pago lo haces tú y marcas la orden desde el panel. Si operas con otro banco a volumen, escríbenos: los carriles se añaden uno a uno.
¿Tengo que dejar el ordenador encendido?
Para que pague solo, sí: el pago sale de tu equipo, así que tiene que estar encendido con el emulador abierto. Lo demás —vigilar el libro, mover precios, sincronizar órdenes— corre en la nube y no depende de tu PC.
¿Puedo tener varias cuentas o varios operadores?
Sí. Cada organización lleva sus cuentas, sus anuncios y su gente con permisos distintos, y los datos de una no se ven desde otra. Un operador puede llevar dos y cambiar entre ellas sin cerrar sesión.
¿Cuánto cuesta?
Suscripción mensual por escalón, según el volumen que muevas. Escríbenos con cuántas órdenes haces al día y te decimos cuál te toca, sin rodeos.
Deja de vigilar la pantalla.
Se entra por invitación y damos de alta pocas organizaciones a la vez, para poder acompañar cada una en sus primeros pagos. Cuéntanos cómo operas y te decimos si encajas.